Por: Andrés Roveda
Diseñador Gràfico
La ley de infancia y adolescencia indica que la edad mínima para trabajar en Colombia son los 15 años, en Bogotà hay 76.621 niños y niñas menores explotados laboralmente según las estadísticas del Dane.
Niños entre los 5 y 17 años, generalmente lo hacen en los oficios más peligrosos, para su edad y nivel de desarrollo.
Las localidades de Kennedy, Mártires y San Cristóbal, son las más afectadas.
La Secretaria Distrital de Integración Social, comprometida con la erradicación de este flagelo que aleja a los menores de las aulas y los expone a ser sometidos sexualmente, procura la restitución de sus derechos, previene la vinculación, al mundo del trabajo y desarrolla acciones para desvincularlos de oficios peligrosos, e insalubres.

Según la última información del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, tres de cada diez hogares con adolescentes cuenta con el trabajo de al menos uno de ellos, situación que tiende agravarse entre los hogares más vulnerables.
El trabajo realizado por los adolescentes interfiere con el acceso de este grupo poblacional a las ofertas de educación, se considera que la posibilidad de asistir a la escuela es un 50% menor entre los adolescentes que trabajan o buscan trabajar que entre aquellos que potencialmente disponen de todo su tiempo para dedicarlo a estudiar.
Ahora bien, esta acumulación de desventajas es especialmente crítica entre los trabajadores adolescentes asalariados, quienes representan más de la mitad de los adolescentes trabajadores.
Entre ellos sólo la mitad continúa asistiendo a la escuela, por debajo de los trabajadores no remunerados, quienes probablemente al realizar actividades económicas dentro del entorno familiar se encuentran más protegidos en su relación con los centros educativos.
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